
- Salud de los adolescentes;
- Promoción de la salud;
- Epidemiología y prevención de las enfermedades crónicas;
- Medicina general;
- Abuso de drogas;
- Calidad de la asistencia; y
- Formación en salud Pública.




















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La emergencia reciente de redes de salud, el papel en ellas de usuarios, profesionales, organizaciones de provisión de servicios, etc.; la gobernanza (¿posible?) de las mismas; su influencia en los sistemas de salud, son algunos de los temas objeto de esta jornada, decima octava edición de los Encuentros Jacques Cartier.

La Gestión Compleja
La evolución de los mercados, de las organizaciones, de los territorios, y del propio pensamiento científico pone de manifiesto la necesidad de adquirir una nueva aproximación a los fenómenos, una perspectiva alternativa, desde la cual los fenómenos no se rigen por una relación de causa-efecto, sino por un orden no-lineal. En las organizaciones, esto tiene algunas implicaciones, según las autoras “los modelos de gestión tecnócratas han de dejar, por lo tanto, paso a una gestión y control estratégicos en los que se asuman los valores de la nueva economía de la complejidad”.
La empresa que vive inmersa en esa nueva economía de la complejidad, es una organización con una alta capacidad de aprendizaje y flexibilidad, que se centra en establecer nuevos modelos organizativos que permitan “crear futuro” más que dedicar recursos a analizar el entorno e intentar adaptarse a él. Así, las características esenciales de la gestión compleja de estas organizaciones se pueden concretar en las siguientes:
+ En entornos de innovación es necesario introducir nuevas tecnologías e invertir en intangibles, sobre todo en lo relacionado a la experiencia y a la capacidad profesional.
+ El éxito de la gestión basada en la complejidad, depende de la habilidad para conjugar por un lado, la gestión ordinaria y cotidiana de la actividad con la gestión no tan habitual del cambio estructural de la organización. Para ello, se debe tener en cuenta que:
+ Para facilitar la creatividad, los gestores han de asumir la incertidumbre y el riesgo en lugar de intentar controlarlos, y deben apoyar y facilitar la existencia de fuerzas opuestas y de opiniones divergentes. Esto permite estimular la organización, que ésta se renueve y se abra a la nueva información.
+ Los grupos se gestionan de forma autónoma. Esa autogestión se basa en la existencia de unos valores compartidos de lealtad y compromiso y el control interno del sistema se funda en unas especificaciones críticas que aseguran el comportamiento global del sistema.
+ La transparencia y el “buen gobierno” deben ser interiorizados como valores éticos para crear un entorno social en el que se reconozcan los beneficios que la innovación exige.
Orientaciones estratégicas
El enfoque de la complejidad implica asumir una forma de pensar en términos de sistemas completos, donde se cuestionan las formas de hacer y los modelos mentales tradicionales. Se debe desterrar la idea de empresa organizada en grupos formales, dirigidos de forma autocrática para dar paso a una organización fractal, donde se estimule la polivalencia del trabajador, y donde los grupos informales emerjan de forma natural y espontánea. La organización debe aprovechar la diversidad y las fuerzas opuestas que se crean en su seno, ya que son éstas precisamente el detonante de la creatividad y la innovación.
En conclusión, según las autoras “la gestión compleja supone el mantenimiento de opciones abiertas, enfatizando la generación de información y de adaptabilidad, todo ello en un contexto descentralizado y de organización fractal”.
Estíbaliz Hernández Eleno
Texto completo del artículo:
Implicaciones del caos determinista en la economía y la gestión empresarial. Ruth Mateos de Cabo y Elena Olmedo. Revista Encuentros Interdisciplinares, nº 11. Mayo-Agosto 2002.








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PRESENTACIÓN
"Todos sistema está perfectamente diseñado para obtener los resultados que obtiene" (…) sean buenos o indeseables. Sin embargo, tras décadas de esfuerzos en mejora de calidad, continuamos sin poder decidir qué sistemas producen más salud y qué sistemas producen más problemas de salud. Esta celebre frase de Juran, preludio del interés creciente de focalizar (centrar) los sistemas asistenciales en las personas (pacientes o no), propone un nuevo paradigma de pensamiento que centra el discurso de la mejora de calidad en el evaluación de los sistemas en función de sus resultados más que en la suficiencia de las estructuras, la excelencia de los recursos humanos y la eficiencia de los procesos asistenciales.







