miércoles, septiembre 08, 2010

Revisitando la teoría de la complejidad en Sanidad


Un reciente debate en Journal of Health Services Research & Policy ha servido para desempolvar la aplicación de la teoría de la complejidad en los sistemas sanitarios. John Paley de la Universidad de Stirling considera que la contribución seminal de autores como Plsek, Greenhalgh y otros en una popular serie de artículos en BMJ del año 2001 fue desafortunada y desorientadora.

Paley hace esa acusación desde una versión reduccionista y alicorta del poder explicativo y metafórico de la teoría de la complejidad en las ciencias sociales. El carácter metacomplejo -intencional- de la acción humana nos obliga a tratar con cautela los paralelismos simplistas (a la Paley) con insectos sociales, reacciones químicas, fenómenos meteorológicos o los monstruos matemáticos que espantaron a Hermite.

Pese a que las ciencias de la complejidad distan de ser un corpus homogéneo, la aproximación de Plsek y cía en esa citada serie de papers del BMJ fue un honesto ejercicio que aportó gran valor en la usabilidad de estos conceptos y en la adopción de nuevos enfoques para la comprensión de las organizaciones sanitarias y de la innovación. Queda mucho campo para la investigación en la materia y, si nos aproximamos a las organizaciones sanitarias como sistemas complejos adaptativos, habrá que caracterizar qué atributos, patrones, agentes y conectividades permiten explicar su comportamiento y desempeño. Aproximaciones desde el sector industrial y el educativo nos dan algunas claves, pero aún existe un enorme recorrido investigador.

Roberto Nuño/Director de O+Berri